viernes, 18 de enero de 2008

¿Problemas?... ¡Problemas los mios!

Isabel: ... “Si, como ves, estas jovencitas tienen bastantes problemas”

Juan: “Supongo, problemas de anorexia, entre otros que aquejan a las adolescentes de hoy en dia”

Isabel: “Mas bien, diría yo, que los problemas son -no como , porque no tengo con qué-”

Juan: “Bueno, ricos o pobres, cada uno vive sus propios conflictos, sus propias miserias, el contexto puede, y suele ser diferente, pero el transfondo es el mismo”

[Hasta aquí, parte de una conversación real, reciente]

En adelante, lo que yo agregaría, según lo que pensé después:

Miles de personas (niños en su mayoría) mueren diariamente de hambre, bombas matan a cientos en una cultura de muerte, etnocidios e innumerables causas de sufrimiento extremo suceden permanentemente en el mundo... pero ¡ay de mi que se me partió una uña tipografiando!, nuestros propios problemas, por insignificantes , son peores que una hecatombe.

¿Qué es esto que no nos permite ver las cosas desde un contexto más objetivo, más veraz?

-Bueno, que bajo una perspectiva netamente física, material, se le asigna valor a lo que menos lo tiene.

Pongamos un ejemplo:

El oro: gramos de oro valen mucho dinero desde la perspectiva terrestre y actual, pero si mañana descubriesen un planeta que está compuesto por una extraña aleación de oro y plata, con un satélite de roca de esmeralda, y que además es muy viable transportarlo a la tierra , ¿mantendría el oro en la tierra, el mismo valor? Lo dudo.
Lo que pasa es que nuestra perspectiva a la fecha, no nos permite vislumbrar semejante existencia, y creo que la probabilidad de que tal caso pueda ser real, o incluso condiciones sumamente superiores con materiales con mejores propiedades en otros planetas (incluso en el nuestro) es cercana a 1 (la mayor). Es decir, el valor real siempre está, pero no lo vemos, rico o pobre no existe a los ojos De Una Existencia Infinitamente Superior, no por romanticismos sin fundamento, sino porque relativo a Su grandeza, la creación no existe, así que yo propongo que nos alegremos, pues tenemos de lo que Si existe, Alma, que EL Mismo nos dió.
El hombre en su esencia es idéntico a sus pares, tenga mucho o tenga poco, que más dá, el dinero no podrá hacer por mi, lo que yo con mi conducta pueda lograr, y me refiero a la paz y la libertad auténticas, al regocijo real que se obtiene de obedecer a la Existencia Última, a la alegría que se siente reconocer, detrás de los “aparejos”, a las auténticas almas, sedientas de Luz, genuinas, humildes, en absoluta unidad.

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